jueves, 5 de septiembre de 2024

Caso Carolina Andrango - ¨El abuelo¨

 






Carolina Andrango acababa de cumplir 15 años, cuando la tarde del sábado 25 de agosto de 2018, cerca de las 19H00, pidió permiso para salir con su amigo Antony para ir a comer salchipapas, al inició su madre se negó, pero su hija le dice ¨mami, confía en mí. No me va a pasar nada. Yo sé defenderme¨. Esa noche Carolina no volvió, al día siguiente su madre salió a buscarla, sin éxito, alrededor de su casa en el sector del Comité del Pueblo, al norte de Quito, en el camino miró un grupo de gente que se congregaba en un pasaje.

 

La noche del domingo 26 de agosto, agentes de la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Extorsión y Secuestro (Dinased) informan a la madre de Carolina que ese día el cuerpo de su hija fue hallado abandonado, en el sitio donde se estaban reuniendo las personas.

 

En la morgue informaron a la madre de Carolina que su muerte no fue violenta, y que se debía a un edema pulmonar con posible pancreatitis aguda por la ingesta de alcohol, por considerarse que la muerte fue por causas naturales, el caso se envía a la unidad de Actuaciones Administrativas de la Fiscalía donde se tramitan las muertes no violentas, y archivado en diciembre de 2018.

 

Sin embargo, la madre empezó a hablar con sus vecinos y vecinas. Así conoció que una de ellas vecina vio a cuatro jóvenes, llevando a Carolina hasta un terreno baldío, pensando que estaba ebria grabó un video, pero al ver que la abandonaron en el terreno y que no se movía, llamó a la Policía. La madre guardó ese video que le entregó a la Fiscalía, además la hermana de Carolina ingresó a la cuenta de Facebook de la joven y encontró conversaciones con dos jóvenes.

 

Mediante Resolución No.030 de fecha 21 de enero de 2019, el Pleno del Consejo de Protección de Derechos del Distrito Metropolitano de Quito, creó la Comisión Ocasional de Violencia de Género, la cual aborda la emergencia de violencia de género declarada por este Consejo y realiza observancia a casos emblemáticos; en este contexto se recibió a la madre de Carolina, y luego del análisis respectivo recomendó a la Fiscalía General del Estado se acoja la recomendación de la Defensoría del Pueblo y de la Comisión Ocasional de Violencia de Género, respecto a la aplicación del Protocolo Latinoamericano de investigación de las muertes violentas de mujeres por razones de género (femicidio/ feminicidio), por parte de las y los fiscales, para asegurar una correcta tipificación en el caso mencionado.

 

Así, la madre logró que la Fiscalía realice la exhumación del cadáver y se realice una auditoría médica., en la cual se ratificó que la causa de la muerte fue un edema agudo pulmonar con posible pancreatitis. Pero el médico legista descartó la intoxicación por alcohol. Se determinó que Carolina había sido violentada sexualmente, tenía desgarres en la vagina y en el ano, así como hematomas en su cuerpo y se determinó que la muerte se produjo por asfixia por sofocación, por vía nasal y vocal durante agresión sexual.

 

Así, las autoridades de turno anunciaron la reapertura del caso en marzo de ese año, anunciaron investigaciones al interior de la Policía y sancionaron dos policías.

 

Según las posteriores investigaciones realizadas, se establece que la adolescente falleció en una fiesta tras ser golpeada y violada, previamente Carolina había confesado a una amiga que quería salir del grupo que lideraba Christian G, alias "Careniña", quien le había convencido de ser su novia, le invitaba a fiestas o caídas, donde la drogaba y la prostituía entre sus clientes. Cuando la adolescente expresó que quería salir de ese círculo fue agredida y violada brutalmente, lo que provocó su muerte.

 

En marzo de ese año fueron detenidas siete personas, cuatro jóvenes y tres adolescentes, quienes participaron cambiando de ropa al cadáver de Carolina, ellas fueron sentenciadas a un año de libertad condicional asistida.

 

Según testigos, en la noche previa a la muerte de Carolina, ella estuvo en la casa de “Careniña”, al ser mayor de edad, fue procesado penalmente, cuando fue detenido tenía un dispositivo electrónico por otro delito de violación.

 

El 3 de diciembre de 2019 se realizó el primer día de juicio, se presentaron 25 testigos y peritos, fue llamado a declarar quien analizó el video que registró a los cuatro jóvenes botando el cuerpo de Carolina, en la audiencia no se pudo abrir el CD, lo que generó el cuestionamiento en redes sociales, si esa evidencia se dañó o perdió.

 

Entre los detenidos de marzo de 2019 se encontraba Phillips R. D., norteamericano de 65 años, conocido entre los adolescentes como “El Abuelo”, relacionado a una empresa petrolera. Ese año una fotografía de él junto a oficiales de la Policía se volvió viral.

 

Durante el allanamiento de la casa de “El Abuelo” fueron encontrados, según el parte policial: ocho celulares, dos cámaras fotográficas, marihuana, juguetes sexuales, una caja fuerte, “máculas de rastros biológicos” y “varios documentos y prendas vinculantes”, con imágenes de menores de posible carácter sexual; con lo que se abre un proceso por trata de menores con fines de explotación sexual.

 

Dos semanas antes del crimen Carolina había registrado en su cuenta de Facebook las fotos de su último cumpleaños, donde estaría en la que sería la casa de “El Abuelo”, ubicada en el exclusivo sector del Quito Tenis, cuando fue llamado a dar su versión dijo que no conocía a la adolescente y que como suele ayudar a chicos, ellos tenían la llave de su departamento. A finales de marzo de 2019, se difundió un video donde sale “El Abuelo” junto a cinco jóvenes que buscaban perfiles en Facebook.

 

Según la Fiscalía, “Careniña” captaba a adolescentes entre 13 y 16 años de edad para que participen en fiestas conocidas como “caídas” que organizaba en el domicilio de “El Abuelo” en estas reuniones había alcohol, y se les ordenaba tener, entre otros actos, sexo grupal, que fotografiaba y filmaba.

 

Cuando Carolina habría cumplido 16 años, su madre se conectó con la cuenta de su hija a Facebook, donde recibió mensajes amenazantes de una supuesta amiga de Carolina, quien le dijo que no sabe con quién se está metiendo y que se trata de una persona poderosa.

 

Este caso se dilató muchas veces, finalmente el 11 de marzo de 2020, un tribunal de garantías penales de la provincia de Pichincha dictó una sentencia condenatoria de veinticinco años y cuatro meses para Phillips R. D. “El Abuelo” y otros procesados, entre ellos “Careniña”, por el delito de trata de personas con fines de explotación sexual.

domingo, 1 de septiembre de 2024

Caso Guzmán Albarracín y otras vs Ecuador – Corte IDH (2020)


 

Paola del Rosario Guzmán Albarracín nació en Guayaquil en 1986, su núcleo familiar estaba compuesto por: su madre Petita; su abuela que tenía una enfermedad crónica; y su hermana Denisse de 6 años.

 

Cuando Paola tenía 12 años, asistió al colegio público "Dr. Miguel Martínez Serrano" en la ciudad de Guayaquil, al que solo asisten niñas.

 

En el 2001, cuando tenía 14 años, y cursaba el segundo año en el colegio Martínez Serrano, comenzó a tener problemas académicos y el vicerrector, de nombre Bolívar Espín le ofreció "ayuda", e incluso "promoverla de año".

 

Petita Albarracín recuerda que, en una reunión el vicerrector, Espín le dijo a su hija: ¨pero yo ya hablé contigo princesita"; la madre narró que notó cambios de comportamiento en su hija desde octubre de 2001, ¨Paola no era la misma alegre, ya no me contaba las cosas cuando llegaba del colegio¨.

 

La adolescente de 16 años era víctima de estupro por parte del vicerrector de 65 años. A pesar de que la situación era ampliamente conocida por la comunidad académica y estudiantil, no se tomaron medidas para atender el problema. Varias declaraciones señalaron que Paola no había sido la única estudiante con la que el vicerrector había tenido acercamientos de esa índole.

 

El 10 de diciembre de 2002, Paola cumplía 16 años y su familia le organizó una fiesta sorpresa. Cuando llegó a casa, no mostró alegría, lloró y abrazó a toda su familia.

 

El 11 de diciembre de 2002, la inspectora del curso de Paola envió una citación a su madre para que se presente en el colegio al día siguiente.

 

El 12 de diciembre de 2002, en la mañana, estando aún en su casa a las 10H30, Paola ingirió 11 diablillos (fósforo blanco), dejó tres cartas, (una dirigida al vicerrector) en las que expresaba no poder soportar lo que estaba sufriendo. Se vistió y se fue al colegio donde contó de lo que había pasado a algunas de sus compañeras, quienes le condujeron inmediatamente a la enfermería del colegio.

 

Una vez en la enfermería, la instaron a rezar. La madre de la adolescente fue contactada por las compañeras de su hija después del mediodía y, 30 minutos después, logró llegar a la institución educativa, donde encontró a su hija sola, tirada en una camilla, pues no le habían dado primeros auxilios, ni atención de ningún tipo, nadie llamó una ambulancia. La única ayuda que Paola Guzmán recibió del Colegio Martínez Serrano fue que se dispuso al conserje llamar un taxi para que la traslade, en estado de agonía, al Hospital Luis Vernaza, que es parte del sistema de salud pública.

 

El cuerpo de Paola no resistió y murió la madrugada del 13 de diciembre de 2002.

 

Apenas fallecida, una periodista alertó a la madre de lo que habría sucedido con su hija y el vicerrector. Las compañeras de colegio de Paola le contaron a su mamá que el 20 de noviembre de 2002, les había contado que estaba embarazada de Bolívar Espín, y mostró una prueba de embarazo, por lo que había decidido interrumpir su embarazo usando una inyección que le colocaría el médico del Colegio Martínez Serrano.

 

Según el testimonio de una amiga de Paola, el médico de la escuela condicionó su ayuda a Paola si accedía tener relaciones sexuales con él.

 

Las investigaciones revelaron que tanto el cuerpo, como la sangre, de Paola Guzmán fueron manipulados y que el proceso fue llevado de forma negligente, a pesar de la petición explícita de su madre, nunca se pudo determinar si Paola estuvo embarazada o no.

 

Petita Albarracín agotó todas las vías que estuvieron a su alcance para conseguir justicia penal, civil y administrativa en el Ecuador.

 

Procesos ante la justicia ecuatoriana

 

Proceso Penal

 

En febrero de 2003 se ordenó la detención del vicerrector; el Estado no actuó con la diligencia debida para localizarlo y someterlo a proceso.

En septiembre de 2008 se declaró prescrita la acción penal y cesaron todas las medidas en contra del vicerrector Bolívar Espín.

Proceso Civil.

 

En octubre de 2003, la madre de Paola presentó una demanda en contra del vicerrector por los daños morales sufridos a causa del suicidio de la adolescente, por lo que se condenó a Bolívar Espín al pago de una indemnización, sin embargo, en 2006 se declaró la nulidad del procedimiento.

En julio de 2012, las autoridades judiciales archivaron la causa.

Proceso administrativo

 

En 2003 y 2004 la madre de Paola informó al Ministerio de Educación, lo sucedido con su hija y solicitó sanciones al vicerrector.

En diciembre de 2004, el vicerrector fue destituido por “presunto abandono injustificado del cargo”, sin considerar el tema de Paola.

 

El 2 de octubre de 2006, luego de años de revictimización, indolencia y encubrimiento por parte del Estado ecuatoriano, con el apoyo de organizaciones de la sociedad civil, se presentó el caso de Paola ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

 

La petición fue admitida el 17 de octubre de 2008 y por casi 3 años se realizaron trámites para alcanzar un acuerdo de solución amistosa.

 

·         La Comisión concluyó que Paola fue víctima de violencia sexual por parte de Espín y del médico del colegio y que esto fue un factor determinante en su suicidio. Pidió a Ecuador que realizara reparaciones materiales y morales a la familia de Paola, entre ellas la adopción de medidas de compensación económica, el apoyo psicológico a lafamilia y creara protocolos para atender este tipo de delitos; así como la reconstrucción de la memoria de Paola, ya que la prensa local se calificó el acoso y abuso sexual sistemático sufrido por Paola como "relación sentimental" y su suicidio como producto de una "decepción amorosa".

·         7 de febrero de 2019, ante la falta de cumplimiento por parte de Ecuador de las recomendaciones presentadas, la CIDH decidió elevar el caso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH).

·         24 de junio de 2020 la Corte IDH emitió su sentencia, declarando la responsabilidad internacional de Ecuador por violaciones a los derechos de la adolescente y de sus familiares, ordenando medidas de reparación inmediatas.

·         La Corte IDH constató que las violaciones a los derechos sucedieron mediante el aprovechamiento, por parte del funcionario estatal, de la relación de poder respecto de Paola y la situación de vulnerabilidad de ella, dada su condición de niña adolescente. Paola vio lesionados sus derechos a vivir una vida libre de violencia y a la educación.

·         Esa violencia no fue aislada, sino que estuvo inserta en una situación estructural, y resultó discriminatoria en forma interseccional, viéndose la adolescente afectada por su género y edad.

·         Pese a que la violencia sexual en el ámbito educativo era un problema existente y conocido, el Estado no adoptó medidas efectivas para revertirlo, ni tampoco medidas adecuadas para abordar actos de violencia sexual en el ámbito educativo y no proveyó educación sobre derechos sexuales y reproductivos a la adolescente, lo que potenció su vulnerabilidad.

·         Al ser el primer caso de abuso sexual en un ámbito educativo tratado por la Corte IDH, su fallo es histórico, porque establece por primera vez estándares para prevenir que las niñas y adolescentes sufran la violencia sexual en entornos educativos de toda América Latina y el Caribe.

·         El hecho tiene carácter histórico por constituir, explicando que el acoso sexual es sistemático, es estructural, que está naturalizado y por lo tanto es muy difícil de detectar y asumis el riesgo y la vulneración a la que las niñas y adolescentes están expuestas.

 

La muerte de Paola Guzmán fue el detonante de una serie de denuncias que sacaron a la luz una trama de encubrimiento institucional al abuso sexual en varios colegios del país.

Si desea conocer más del caso Paola Guzmán, favor mire estos videos

 

Te lo Explico con Plastilina - Caso Paola Guzman Albarracin

https://www.youtube.com/watch?v=XDGfQ1OLWks

 

Paola Guzmán Albarracín - Lucha por los derechos de las niñas en América Latina

https://www.youtube.com/watch?v=RUICfBgce08

 

Testimonio completo en la Corte Interamericana de Derechos Humanos

https://www.youtube.com/watch?v=1pui6w_WPDw

 

Caso AAMPETRA: Horror del abuso sexual en el sistema educativo

 



La Academia Aeronáutica Militar Pedro Traversari (AAMPETRA), se ubica al sur de la ciudad de Quito, fundada en el año 2002, es un colegio particular que realiza formación militar y lleva el nombre en honor al primer aviador ecuatoriano.

En septiembre de 2010, José Luis Negrete Arias, de 22 años de edad, ingresó a esta institución como profesor suplente de la tutora del sexto grado ¨C´ con 41 estudiantes de entre 9 y 11 años de edad. Se presentó como un tipo “buena gente”, preocupado por sus estudiantes, y se ganó su confianza.

Negrete solicitaba a sus estudiantes que redacten su autobiografía con detalles de sus familias, trabajo de sus padres y su relación con ellos; posteriormente, falsificando documentos institucionales, realizaba visitas a los hogares de las niñas y niños para obtener más información.

El ¨sexto C¨ tenía el mismo profesor para todas las materias, excepto: Computación, Inglés y Educación Física, horas en las cuales Negrete permanecía vigilando en el aula.

Negrete inició ejerciendo violencia física, obligaba al grupo a enfrentarse a golpes o con pistolas de balines mientras dos niños vigilaban siempre por una rendija. Un día ordenó a cinco niñas que pasen al frente de la clase y se acuesten boca abajo, con las palmas de las manos extendidas, para que sus compañeros les pisen las manos y quien se negaba era golpeado. De igual manera, la niña o niño que se rehusaba a seguir sus órdenes era azotado con un cable, castigado con un palo o quemado con un mechero en zonas poco visibles de su cuerpo.

 

A finales de 2010, el falso docente solicitó a las familias que coloquen cortinas en el único ventanal del aula para proyectar videos de sus asignaturas.

Negrete les advirtió a los estudiantes que pertenecía a una pandilla, expendía drogas y que estuvo involucrado en crímenes violentos, por lo que, ¨si traicionan¨, y cuentan lo que les hace, "matará a sus familias e incendiará sus casas".

La violencia era sistemática. Forzó a las y los estudiantes a desnudarse y a recrear escenas de las películas pornográficas que veían en clase. Nombró a una alumna "su novia", ella tenía 9 años y él 23, un día le ordenó que se desnude frente a sus compañeros de clase, y le rayó el cuerpo con un marcador rojo. Poco tiempo después violó a la estudiante.

Al inicio del nuevo año escolar en septiembre de 2011, niñas y niños, Negrete seguiría siendo su profesor y continuó con su rutina de golpes dejando moretones en los cuerpos.

El domingo 16 de octubre de 2011, durante un paseo familiar a una piscina, una niña, avergonzada por los moretones, rompió en llanto y contó de los abusos a su madre. Al día siguiente habló con el rector, Luis Naranjo Paredes, quien desestimó la denuncia y afirmó que ¨si hubiera pasado se hubiesen dado cuenta".

La familia realiza una valoración médica que confirma la violación sexual y llaman a una rueda de prensa en la Academia para el 18 de octubre de 2011, sin embargo, José Luis Negrete renuncia el día anterior y huye.

Negrete escapó de la justicia por cuatro años, fue capturado cerca de la institución educativa el 17 de septiembre de 2015, en su detención se encontró una colección de películas pornográficas camufladas en estuches sobre temas educativos.

En 2016, después de un largo y traumático proceso judicial, donde la defensa del agresor buscó cuestionar el pasado de las víctimas y desacreditarlas, calificando de ¨malcriada¨ a una de las estudiantes que denunció los abusos. Finalmente, José Luis Negrete Arias fue declarado culpable de abusar y agredir a los 41 estudiantes y de violar a una estudiante. Actualmente cumple 22 años de prisión en el Centro de Rehabilitación Social de Latacunga

En el proceso se conoció que al menos tres estudiantes denunciaron a Negrete en el Departamento de Consejería Estudiantil de la AAMPETRA, la psicóloga reunió a los alumnos con el profesor y les preguntó qué ocurría. Frente a él, todos callaron. Así, desestimó los relatos porque correspondían a la "edad del burro". Nunca escucharon a las víctimas.

Las evaluaciones psicológicas a las y los estudiantes señalan que padecen de ansiedad y angustia, algunas víctimas sufren de estrés postraumático, depresión y pánico. Ningún niño o niña quería regresar a la escuela. La investigación periodística de Sentimos Diverso[1] detalla que “Una de los 41 pintó su cuarto de negro, uno de los 41 no quería encender la luz, una de los 41 lloraba si pasaba cerca de la escuela, varios de los 41 intentaron suicidarse”.

Si quiere conocer más del caso AAMPETRA, mire los siguientes videos.

https://www.youtube.com/watch?v=3KOYZazxvfg&t=15s

https://www.youtube.com/watch?v=MVq4UwrQtQc&t=143s

 

[1] http://sentimosdiverso.org/ee/violenciasexual/

martes, 11 de diciembre de 2018


Por qué los niños necesitan jugar al aire libre, según la neurociencia

El tiempo de juego en libertad desciende en las últimas décadas, mientras que aumentan los pequeños con ansiedad y depresión



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Por paradójico que parezca, los presos pasan más tiempo al aire libre que muchos niños de nuestras ciudades. Casi el doble. En concreto, el tiempo al aire libre en contacto con la naturaleza se ha reducido considerablemente, pasando más del 90% de su tiempo en espacios cerrados. El correcto desarrollo del niño necesita movimiento desde que nace y la forma más fácil e interesante de moverse, es jugando y si puede ser, al aire libre.
El sistema nervioso sirve para moverse, el resto de las miles de páginas de un manual de neurociencia están subordinadas a este hecho de la naturaleza tan relevante. Y es algo extraordinario, tan bello como complejo. La función última de un ser vivo es reproducirse, para lo que necesita acercarse a ciertos estímulos, como la posible pareja, y alejarse de otros, como los depredadores.
Los subsistemas sensoriales y emocionales están al servicio del subsistema motor, que a su vez está relacionado con una conducta de acercamiento o alejamiento. Lo podemos comprobar en la vida diaria. Si en la piscina pisamos algo cortante, levantamos el pie instintivamente. Si nos atrae alguien o algo, nos acercamos poco a poco. Asimismo, si no nos gusta una situación o detectamos un peligro, nos alejamos. Todo es moverse, pues. Y nuestro cerebro dedica muchas neuronas para llevar a cabo esa función.
Una gran superficie de nuestros hemisferios en nuestro cerebro, en concreto, la corteza motora primaria y secundaria, se halla dedicada al control motor. Existen núcleos neuronales -un complejo llamado estriado, situado en las profundidades cerebrales-, dedicados, entre otras cosas, al movimiento planificado. Asimismo, el cerebelo, que se encuentra en la parte posterior del encéfalo, es otra estructura fundamental para el movimiento. También existe un subsistema completo -llamado vestibular- para garantizar el equilibrio en todos nuestros movimientos. Son muchísimos recursos, pero en ellos nos va la vida.
Durante el desarrollo temprano, nuestra especie aprende paulatinamente a moverse de manera cada vez más sofisticada, lo que significa que aprende a manejar los subsistemas implicados en ese movimiento: el sensorial, el vestibular, el cognitivo y, por supuesto, el emocional. Y ese aprendizaje se realiza en la infancia mediante el juego.
Muchas funciones del sistema nervioso tienen ventanas temporales de neuroplasticidad, donde la sensibilidad es crítica y su formación óptima. Por ejemplo, andar y hablar en los tres primeros años. La alteración de la plasticidad durante períodos críticos de desarrollo está implicada en muchos trastornos neurológicos pediátricos.
Estas ventanas tienen como fundamento de aprendizaje el juego en todas sus variantes. Algunas funciones son fisiológicas, como el sistema nervioso vestibular, que, como hemos explicado, realiza dentro del cerebro la función del equilibrio y que necesita de estímulos para su desarrollo, ya que de lo contrario la movilidad del niño no estará optimizada y tendrá miedo ante cualquier desafío que conlleve desplazamientos en altura, velocidad, giros o cambio de postura bruscos. Los moratones, heridas y rasguños son, pues, un derecho de los niños a la hora de aprender. Es más, pretender evitarlos a toda costa puede producir déficits cognitivos y emocionales para toda la vida.

Modular la agresividad y la empatía

El juego debe ser la principal actividad de un niño. Es lo que su cerebro espera: juegos y más juegos, sobre todo relacionados con la actividad física y preferiblemente al aire libre. Se puede jugar solo –además, el cerebro también necesita aprender a aburrirse- y, sobre todo, en compañía. Cuanto más heterogéneas sean las edades de los niños que juegan, mejor será para el desarrollo de las relaciones personales, la modulación de la agresividad o la empatía.
Cualquier persona que haya tratado con niños, habrá observado cuáles son sus preferencias y cómo disfrutan cuando van a los columpios, no digamos ya a los parques de atracciones. La velocidad, las vueltas, la sensación de peligro que causan las alturas, los desafíos del equilibrio... Todo eso es muy atractivo para el niño, porque lo que estamos haciendo es llevar su cerebro al entorno donde hemos evolucionado durante millones de años y al que estamos adaptados. Vivimos en ciudades desde hace unos pocos cientos de años y la evolución no ha podido adaptar nuestro organismo a vivir en ellas. Cuando un niño juega al aire libre preferiblemente en un entorno natural , el cerebro lo agradece con una inyección de felicidad. ¿Hay riesgos? Por supuesto, eso es vivir.
Por naturaleza, los niños, no tienen excesiva conciencia del pasado y tampoco del futuro, viven el momento. Su actividad principal es jugar. Y el juego promoverá que nuestro hijo aprenda a moverse con habilidad, a no herirse, a valorar las situaciones de manera adecuada y, cuando no haya otro remedio, a ser agresivo y sobre todo a serlo con la medida adecuada, respetando en lo posible los valores aprendidos. Ahí, el entorno familiar tiene un papel fundamental.
Puesto a pedir, mejor la naturaleza que el jardín del barrio porque el cerebro necesita la novedad, la curiosidad y la investigación. El juego permite a los niños, después de haber muestreado sus entornos, generar, de manera bastante eficaz, un repertorio de comportamientos innovadores que pueden adaptarse a un nicho específico. La exploración de lo desconocido, por fortuna, va en nuestros genes.

Niños con ansiedad y depresión

Durante las últimas décadas, en las sociedades modernas –sobre todo las occidentales- se ha dado un declive en la libertad de los niños para jugar, especialmente en juegos sociales y en grupos mixtos de edad que se hallen lejos de las miradas vigilantes de los adultos. Al mismo tiempo, se ha producido correlativamente en los niños un incremento considerable de trastornos de ansiedad, depresión, sentimientos de tristeza, impulsividad o narcisismo.
Todos hemos sido pequeños y hemos disfrutando con el cosquilleo que produce asomarse a lo alto de un tobogán o subir por las estructuras de hierros de los columpios. Dar vueltas en los tiovivos o colgarse de cualquier lado como un mono -al fin y al cabo, lo que somos- es una fuente de evidente placer. Cualquier conducta que ponga a prueba nuestro sentido del equilibrio nos atrae como un reto desafiante. Tanto es así que, durante su desarrollo, los niños sondean los límites para superarse a sí mismos poco a poco. Un paso más, un escalón más, una vuelta más... El peligro les atrae, pues les marca sus límites
Así la teoría de la regulación emocional a través del juego, propone que uno de las principales funciones del juego en jóvenes mamíferos es para el aprendizaje de cómo regular el miedo y la ira. En un juego con cierto riesgo los más pequeños aprenden a enfrentarse a pequeñas dosis de miedo que son manejables sin caer en emociones negativas por mucho tiempo. Así aprenden que se puede superar la situación y recuperar después un estado emocional normal de alegría.
Los análisis revelan que, al mismo tiempo que se coarta la libertad en el juego, entre cinco y ocho veces más jóvenes sufren niveles clínicamente significativos de ansiedad y depresión, según los estándares actuales, mucho mayores que en los años cincuenta. Así como la disminución en la libertad de los niños para jugar con cierto riesgo ha sido continua y gradual, también lo ha sido el aumento de la psicopatología infantil Hacen falta más estudios para corroborar esto. Por ejemplo, Peter Schober, de la Universidad de Medicina de Graz, afirma que los niños sedentarios –los que no asumen riesgo alguno- enferman cinco veces más de depresión que los que se mantienen activos.

Ellos saben cuándo asumir riesgos

Tenemos una tendencia innata a subestimar las capacidades cognitivas de los niños, pero lo cierto es que ellos saben mejor que nosotros cuando están preparados para asumir cierto riesgo. En la playa, mi hija pequeña sabe perfectamente hasta qué altura pueden llegar las olas antes de salir corriendo hacia la arena. Hay muy pocas posibilidades de que una ola la coja desprevenida, pues su cerebro activa los mecanismos para saber dónde están los límites.
Es cierto que los niños pueden equivocarse –y lo hacen y así aprenden-, pero no suele ser lo frecuente. Si no, no habríamos sobrevivido como especie. Cómo los niños asumen retos y riesgos que son manejables, un resultado negativo leve es aceptable. Y si no, los padres podemos echarles un ojo, como por lo demás debemos siempre hacer en las playas o piscinas.
Porque es muy importante saber que todos los niños no son iguales. Lo que para uno puede ser estimulante para otro puede ser traumático. En esta diferencia los padres desempeñamos un papel fundamental. Los niños deben elegir el riesgo que pueden manejar. No debemos forzarlos a tratar con riesgos mayores, aunque sepamos que no son perjudiciales. El punto de vista del niño es diferente. Si le da miedo que una ola, le tape la cara no hay que forzarle, por mucho que sepamos que no pasa nada. La mejor forma superar retos es que el niño los elija. Y el juego es la vía que dirige estas conductas.
Merece la pena echar un vistazo a este documental de cómo algunas comunidades promueven el juego al aire libre, basado en la aventura, para fomentar el correcto desarrollo físico y cognitivo del niño.


Tomado de; https://elpais.com/elpais/2018/03/15/mamas_papas/1521111527_411316.html

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Abusar de las pantallas lastra la inteligencia de los niños

Un estudio marca como límite máximo las dos horas diarias de ocio con tabletas y móviles

El efecto del abuso de pantallas entre los más jóvenes es todavía un campo de investigación muy nuevo y controvertido. Pero los primeros estudios que se están realizando para analizar sus consecuencias deben tomarse como una llamada de atención, porque hay señales que indican que lastra el desarrollo cognitivo de los menores. El último trabajo, de investigadores canadienses, ha encontrado una correlación muy directa entre el uso de estos dispositivos y la inteligencia de los niños, en un momento fundamental para su desarrollo.
Este estudio compara el desempeño intelectual de 4.500 niños estadounidenses de entre 8 y 11 años en función de las recomendaciones dadas por un plan canadiense denominado Movimiento 24 horas: entre 9 y 11 horas de sueño, al menos una hora diaria de ejercicio y menos de dos horas de ocio con pantallas. Las conclusiones, publicadas en The Lancet Child & Adolescent Health, son muy claras: cuantas más recomendaciones individuales cumplan niños y niñas, mejores serán sus capacidades. Pero hay una pauta que destaca sobre las demás: el tiempo dedicado a los dispositivos es el que tiene una relación más fuerte con la maduración intelectual. "Descubrimos que más de dos horas de tiempo recreativo con pantallas se asocian con un peor desarrollo cognitivo en los niños", concluyen los investigadores de la Universidad de Ottawa. Además, debido a este hallazgo, recomiendan que pediatras, padres, educadores y políticos promuevan una "limitación del tiempo de pantalla recreativo y prioricen unas rutinas saludables de sueño durante la niñez y la adolescencia".
Los investigadores recomiendan una limitación del tiempo de pantalla recreativo y que se prioricen unas rutinas saludables de sueño en infancia y adolescencia
Los niños estudiados (controlados por ingresos, educación de los padres y otras variables) completaron una prueba que evaluaba las habilidades del lenguaje, la memoria episódica, la función ejecutiva, la atención, la memoria de trabajo y la velocidad de procesamiento. Y cuantas más recomendaciones cumplían, mejor era su puntuación en esta prueba. Pero sobre todo si limitaba su sedentarismo tecnológico por debajo de las dos horas marcadas en la pauta. "Para las familias es muy importante, porque si quieren optimizar la salud cognitiva de los hijos deberían prestar atención a estos comportamientos", explica a Materia el líder de este estudio, Jeremy Walsh. El investigador recuerda que cuando hablan de "tiempo de pantallas" (screentime, en inglés) se refiere a todo tipo de aparatos como móviles, tabletas, ordenadores, videojuegos y también la televisión. Los niños españoles pasan tres horas y media diarias de inactividad frente a una pantalla y las niñas cuatro horas al día, según el estudio Anibes.
Otro aspecto muy destacado, sobre todo cuando se combina con el tiempo de ocio tecnológico, es la falta de sueño entre los menores. Numerosos estudios han señalado ya que el sueño desempeña un papel importante en el desarrollo y la plasticidad del cerebro y una buena calidad y cantidad de sueño se asocia positivamente con la cognición y el rendimiento académico en niños y adolescentes. Lo que descubren en este estudio, en el que solo la mitad de los menores duerme lo recomendado, es una conexión entre la falta de sueño y el uso de dispositivos. Según explican los investigadores, el sueño "necesitaba combinarse con el cumplimiento de la recomendación de tiempo de pantallas para tener un efecto positivo". Este hallazgo plantea la posibilidad de que el uso diario de más de dos horas de pantallas recreativas atenúe los beneficios del sueño para la inteligencia general de los niños.
Los niños españoles pasan tres horas y media diarias de inactividad frente a una pantalla y las niñas cuatro, el doble de lo recomendado en este estudio
En España, el 44% de los jóvenes de entre 14 y 24 años reconoce que pierden horas de sueño por estar en redes, según un estudio del Centro Reina Sofía publicado la semana pasada. Otro estudio reciente de científicos británicos mostró una correlación notable entre las pantallas y el deterioro del sueño: por cada hora que los preescolares pasaban con el aparato, reducían 26 minutos su tiempo de sueño nocturno. Su autor principal, Tim Smith, de la Universidad de Londres, considera que los resultados de este "impresionante" estudio complementan sus hallazgos de que el uso diario de la pantalla táctil en niños en edad preescolar están negativamente asociados con el sueño. Además, asegura Smith, "proporcionan la primera confirmación de que esta asociación también puede tener un impacto negativo en el desarrollo cognitivo".
El estudio norteamericano seguirá la evolución de los niños durante diez años, pero de momento muestra una foto fija de la asociación entre estos aparatos y la capacidad intelectual de los niños que no permite conocer con seguridad el origen de esta correlación. ¿Puede ser que sean los niños menos capaces los que usen más los dispositivos y no al revés? "No podemos establecer causalidad en nuestro estudio", admite Walsh, "pero lo que sí puedo decir es que dos tercios de los niños estudiados incumple las pautas de ocio con pantallas, por lo que la respuesta debe ser más complicada que pensar que los menos capaces tienden a usarlas".
Los investigadores advierten de una importante laguna en su trabajo que debe estudiarse en el futuro, la que se refiere al tipo de actividad que realizan los niños con esas pantallas. "Debemos concentrarnos en investigar la influencia que tiene este tiempo de ocio en función del tipo de contenido y el uso que hacen con los menores: redes sociales, videojuegos, chatear, tareas educativas...", asegura Walsh, porque considera que quizá no todos estos usos influyan de la misma forma en la maduración intelectual. "No queremos desaconsejar la utilización de estos aparatos en un entorno educativo, porque no sabemos si puede ser beneficioso, pero dado que no conocemos el efecto del contenido esta debe ser el área más importante de estudio, porque los niños crecen con las pantallas prácticamente desde su nacimiento", resume el investigador del Hospital Infantil del Este de Ontario.
"Proporcionan la primera confirmación de que las pantallas pueden tener un impacto negativo en el desarrollo cognitivo", asegura Smith
Smith cree que la principal limitación del estudio canadiense está en este punto, "ya que los estudios han demostrado que el contexto y el contenido de las pantallas y cómo se utilizan de forma masiva cambia el impacto que tienen en un niño". Además, se muestra de acuerdo con la recomendación de limitar este ocio tecnológico, pero no con advertencias que exijan límites de tiempo que a las familias les resulte difícil cumplir. "Se debe aconsejar a las familias que encuentren un equilibrio entre las actividades diarias y los tipos de tiempo de pantalla que mejor funcionen para ellos", afirma.
A juicio del experto español Enrique Echeburúa, de la Universidad del País Vasco, la mayor pega del estudio es que por el momento se centra únicamente en menores entre 8 y 11 años. "No sabemos si los resultados serían los mismos en el funcionamiento cognitivo si se utiliza otro grupo de edad importante, por ejemplo de 12 a 15 años, cuando los adolescentes cambian de conductas", explica. Y añade: "El cerebro de una persona no acaba de madurar fisiológicamente hasta los 20-25 años, de ahí la importancia de no poder sacar conclusiones definitivas sobre la influencia de unas variables concretas en el funcionamiento cognitivo global si no se tienen en cuenta diferentes grupos de edad, en donde pueden mediar además otras variables".
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https://elpais.com/elpais/2018/09/26/ciencia/1537960453_593059.html