martes, 29 de agosto de 2017

Estas cuatro cosas han definido quién eres hoy

Estas cuatro cosas han definido quién eres hoy

El futuro social y económico de las personas se establece con acciones tomadas desde los primeros días de vida


Niños en escuela pública en Manchay, Pachacamac, un lugar con índices de extrema pobreza, a las afueras de Lima.
Niños en escuela pública en Manchay, Pachacamac, un lugar con índices de extrema pobreza, a las afueras de Lima. JULIO CÉSAR CASMA
Está comprobado que la fórmula para el éxito social y económico está, en gran parte, en cómo pasamos los primeros días de nuestras vidas. La diferencia puede ser abismal.
El cerebro de un niño que ha logrado el pleno potencial de desarrollo puede ¨iluminar¨ como un foco de 200 watts mientras que uno que no lo logró solo alcanza los 25 watts, es decir, casi un 90% menos de oportunidades.
Son diversos los factores que minan está capacidad de desarrollo. De acuerdo al Banco Mundial, una cuarta parte de los niños menores de cinco años en todo el mundo -es decir, 156 millones de niños según estimaciones de 2016- padecen desnutrición crónica. Un estudio realizado en Guatemala, demostró que los niños bien alimentados, sin retraso en el crecimiento, tuvieron más probabilidades de escapar de la pobreza cuando adultos y obtuvieron ingresos entre 5% y 50% superiores a los de sus pares que habían sufrido retraso en su desarrollo. Sin embargo, la desnutrición no es el único factor en la disminución de la capacidad de crecimiento del futuro éxito de un niño.
La falta de cuidados, de cariño y la exposición a situaciones de estrés, que se ven sobre todo en niveles socioeconómicos bajos, pueden causar en los menores daños irreversibles para el resto de su vida. ¿Qué dicen los expertos? En una conferencia sobre los efectos de la adversidad en el cerebro de los niños, los especialistas destacaron estas cuatro razones clave de por qué hay que invertir en la primera infancia.
1. El desarrollo del cerebro empieza en el vientre
El cerebro de un ser humano se empieza a desarrollar en la cuarta semana de embarazo, en base a la nutrición de la mamá y las situaciones que ella experimenta. Posteriormente, la individualidad de este nuevo ser se construirá en base a su herencia biológica y a sus experiencias personales. La capacidad de moldear nuestro cerebro responde a un término que los expertos denominan plasticidad. La plasticidad es mayor cuando se tiene menos de 5 años.
Nuestros genes son una parte muy importante en la etapa de crecimiento, pero las experiencias, buenas o malas, hacen que los cerebros de cada individuo se desarrollen de manera diferente. Incluso en gemelos idénticos, los cerebros se desarrollan distinto acorde a sus experiencias de vida.
Los cimientos de la arquitectura cerebral se establecen gracias a esas experiencias tempranas, las cuales se basan, principalmente, en el cuidado de los padres o de la persona a cargo del bebé. Si bien todas las experiencias y estímulos ayudan en el desarrollo, es muy diferente que un bebé escuche ruido en el ambiente a que sus padres le hablen constantemente, de forma apropiada a su edad.
Lamentablemente, esta oportunidad es limitada. Durante los primeros 1,000 díasse desarrolla hasta el 80% de nuestro cerebro y el de un bebé espera diversos estímulos para crecer. Cuando no los recibe, las conexiones que se deberían formar se alteran, y las neuronas no se comunican entre ellas con lo cual se inician los problemas de desarrollo con consecuencias irreversibles. Esto podría resultar en adultos con menor capacidad para regularse en situaciones de estrés y con mayor riesgo a tener problemas sociales y de comportamiento, con muestras de impaciencia, de poca conciencia social, falta de atención, hiperactividad, déficit en el coeficiente intelectual e incluso autismo.
Diversas investigaciones han demostrado que, en casos extremos, la falta de nutrición e estimulación, mezclados con los genes de los padres, podrían cambiar incluso el metabolismo de una persona y su inmunidad a las enfermedades, entre otros cambios biológicos.
2. La estimulación temprana y el constante aprendizaje son claves para el crecimiento
Un estudio sobre la infancia en Jamaica demostró que lactantes y niños de corta edad que se beneficiaron de actividades de estimulación temprana obtuvieron sueldos hasta un 25% más altos en la edad adulta, equivalentes a los de los adultos que crecieron en hogares de mayores ingresos.
La interacción constante de los niños con los padres o personas a cargo, de forma motivadora, positiva y adecuada, crea oportunidades de aprendizaje muy importantes para la vida adulta. Los programas preescolares de alta calidad dirigidos a grupos en situación vulnerable pueden llegar a tener una tasa de rentabilidad de entre el 7% y 16% anual. Pero si bien estos programas agregan conocimientos cuando el niño ya asiste a la escuela, las actividades con los bebes son esenciales en la formación de futuros adultos exitosos que controlan sanamente sus emociones.
3. Los adultos deben aprender a regular el estrés
Los responsables del bebé, usualmente sus padres, tienen un rol crítico en la regulación de sus respuestas frente al estrés. Por ejemplo, nuestros cerebros están "cableados" para responder al sonido de las voces y esta situación no debería generar ningún tipo de estrés. Cuando los bebés escuchan a las personas hablar, los sistemas neuronales, responsables del habla y del lenguaje, reciben la estimulación necesaria para organizarse y funcionar. Si la exposición apropiada no ocurre, las conexiones no se desarrollan o lo hacen de forma diferente. Debido a que el cerebro se adapta a su entorno, se acomodará a un ambiente negativo con la misma facilidad con que se adaptaría a uno positivo.
El tipo de estrés y el momento en el que se presenta determinan el tipo de impacto en el desarrollo cerebral. Responder correctamente a situaciones de estrés es clave para nuestro éxito en la vida como adultos.
El Consejo Científico Nacional sobre el Desarrollo del Niño (National Scientific Council on the Developing Child) clasifica al estrés en tres tipos:

  • · Estrés positivo: es moderado, breve y, en general, una parte normal de la vida (por ejemplo, entrar en un nuevo entorno de cuidado infantil). Aprender a adaptarse a este tipo de estrés es un componente esencial del desarrollo saludable.
  • · Estrés tolerable: incluye situaciones que tienen el potencial de alterar negativamente el cerebro en desarrollo, pero que ocurren con poca frecuencia y dan tiempo al cerebro para recuperarse (por ejemplo, la muerte de un ser querido)
  • · Estrés tóxico: activa fuerte, frecuente y prolongadamente el sistema de respuesta al estrés del cuerpo (por ejemplo, negligencia crónica en el cuidado del bebé)
Así como las experiencias positivas pueden ayudar con el desarrollo saludable del cerebro, las experiencias del maltrato infantil u otras formas de estrés tóxico, como la violencia doméstica, pueden afectar negativamente el desarrollo del cerebro. Esto incluye cambios en la estructura y actividad química del órgano y en el funcionamiento emocional y del comportamiento del niño.
Por ejemplo, el desarrollo saludable del cerebro incluye situaciones en las que los balbuceos, gestos o gritos de los bebés producen reacciones confiables y apropiadas de sus padres. Si los niños viven en un mundo caótico o amenazador, en el que los responsables de su cuidado responden con abuso o no responden, sus cerebros pueden volverse hiperalertas y su percepción del mundo se altera con lo cual sus respuestas podrían ser negativas y violentas ante la mayoría de las situaciones.
4. La pobreza es el principal desencadenante de estrés en el hogar
Los hogares con menos recursos económicos son los más propensos a registrar niños con un reducido desarrollo cerebral. Para un padre pobre existen otras prioridades, como traer dinero al hogar, dejando el cuidado de los niños en segundo plano. Sin bien la calidad del cuidado no está necesariamente relacionada con los ingresos, la cobertura de las necesidades básicas es el primer paso para poder concentrarse en la atención de los niños.
Entre los principales factores de riesgo asociados con la pobreza que tienen un impacto perjudicial en el desarrollo podemos mencionar la inseguridad alimentaria, las enfermedades infecciosas y el estrés psicológico, sobre todo en la etapa de la formación neuronal y cognitiva de los niños.
La pobreza se incorpora biológicamente en el crecimiento de los niños, y puede tener efectos a largo plazo, incluso en el desarrollo del lenguaje, afectando posteriormente a otras áreas. Actualmente existe evidencia científica de la alteración del funcionamiento cerebral como resultado del abuso y la negligencia en las etapas tempranas.
El desarrollo del cerebro durante los primeros 3 años es crucial para el éxito socioeconómico. Sin embargo, si bien la plasticidad del cerebro se reduce luego de la infancia, esta continúa siendo parte de la vida de un ser humano. Con menor medida, el cerebro seguirá aprendiendo y desarrollándose para apropiarse de nuevas experiencias, positivas o negativas, y hacer frente a nuevas situaciones que pueden incluir diversos grados de estrés.
La complejidad cerebral programada en las etapas tempranas da lugar a funciones cognitivas y socio-emocionales que se fusionan para formar habilidades que se adquirirán posteriormente en la vida. El cerebro es la fuente de nuestros conocimientos y de nuestras emociones, y es sin duda el órgano más importante en el cuerpo humano. Su desarrollo debe sostenerse a lo largo de toda vida con oportunidades y retos que ofrezcan mantenerlo activo.
En respuesta a estas pruebas convincentes sobre los beneficios de invertir en niños pequeños, así como la creciente demanda de los países, el Grupo del Banco Mundial está aumentando su apoyo para invertir en los primeros años de vida. Las prioridades son tres: (i) reducir la desnutrición infantil, (ii) asegurar que los niños reciban estimulación y aprendizaje tempranos; y (iii) proteger a los niños vulnerables.
Julio César Casma es productor online del Banco Mundial
Tomado de: https://elpais.com/internacional/2017/07/31/actualidad/1501522958_835862.html 

jueves, 3 de noviembre de 2016

¿Por qué la actitud es más importante que el coeficiente intelectual?

Cuando se trata de éxito, es fácil pensar que las personas bendecidas con cerebros valiosos van a hacer de nosotros polvo desechable. Pero una nueva investigación de la Universidad de Stanford va a cambiar tu manera de pensar (y su actitud).

 JIMENA AZINOVIC  6 febrero 2016













La psicóloga Carol Dweck ha pasado toda su carrera estudiando la actitud y el rendimiento y su estudio más reciente muestra que la actitud es la clave para el éxito. Dweck encontró que las actitudes fundamentales de las personas orbitan entre dos categorías: una mentalidad fija o una mentalidad de crecimiento. 

Con una mentalidad fija, crees que eres lo que eres y que no se puede cambiar. Esto crea problemas cuando te desafían porque cualquier cosa que parece ser más de lo que puedes manejar te hará sentir desesperado y abrumado. Las personas con una mentalidad de crecimiento creen que pueden mejorar con esfuerzo. Superan a los que tienen una mentalidad fija, incluso cuando tienen un coeficiente intelectual más bajo, debido a que afrontan desafíos, tratándolos como oportunidades para aprender algo nuevo. El factor decisivo en la vida es la forma de manejar los reveses y desafíos. Según Dweck, el éxito en la vida consiste en saber lidiar con el fracaso.


Sé apasionado. Las personas empoderadas persiguen sus pasiones sin descanso. No siempre vas a ser el que tenga más talento, pero lo que te falta de talento se puede compensar con la pasión. 

Ten iniciativa. Las personas con una mentalidad de crecimiento saben que no hay tal cosa como un momento verdaderamente perfecto para seguir adelante. Luego, haz un esfuerzo adicional (o dos). 

Espera resultados. Las personas con una mentalidad de crecimiento saben que van a fallar de vez en cuando, pero nunca dejan de esperar nuevos resultados. Esto les mantiene motivados y alimenta el ciclo de empoderamiento. 

Sé flexible. Cuando una situación inesperada desafía una a persona, se adaptan hasta que consiguen resultados. 

No te quejes cuando las cosas no salen bien. Quejarse es un signo evidente de una mentalidad fija. Una mentalidad de crecimiento busca oportunidades en todo, así que no hay espacio para las quejas.

Tomado de:  http://www.forbes.es/actualizacion/631/por-que-la-actitud-es-mas-importante-que-el-coeficiente-intelectual 

lunes, 31 de octubre de 2016

El gusto por la cocina facilitó la aparición del cerebro humano

EVOLUCIÓN HUMANA
Los chimpancés, los animales más próximos a los humanos, tienen capacidad para entender el proceso de cocinado y valoran sus resultados

Fotograma de la película "En busca del fuego", que gira en torno a los esfuerzos de los primeros humanos que trataron de controlar el fuego

Fotograma de la película "En busca del fuego", que gira en torno a los esfuerzos de los primeros humanos que trataron de controlar el fuego


El cerebro es una herramienta muy útil, pero muy cara de mantener. Se suele estimar que, aunque solo constituye el 2% de la masa del cuerpo, consume el 25% de la energía. En reposo, este órgano gasta casi diez veces más que el músculo. Esa característica ha hecho necesario buscar explicaciones a los mecanismos que utilizó la evolución para hacer posible la expansión del cerebro, que ha doblado su tamaño desde hace algo más de dos millones de años, cuando se sitúa la aparición de los primeros humanos.

Un problema fundamental es la alimentación. Para explicar el origen de la gran cantidad de energía necesaria para alimentar el cerebro humano, algunos investigadores, como el español Manuel Domínguez-Rodrigo, han apuntado a una dieta cada vez más carnívora. Otros, sin embargo, consideran que la carne sola no resolvería el problema.

Richard Wrangham, profesor de antropología biológica de la Universidad de Harvard (EE UU), estima que, si comiésemos como los chimpancés, necesitaríamos cinco kilos de alimento diario para sobrevivir. Además, procesar toda esa comida, en la que se incluyen frutas y algunos animales pequeños, requeriría pasar seis horas diarias masticando. En su opinión, el cambio que habría liberado la energía necesaria de la comida es la cocina. Pasados por el fuego, los alimentos se vuelven más fáciles de digerir y en la misma cantidad que crudos dejan más calorías en el organismo.

Un chimpancé dedica casi la mitad de su día a masticar, frente al 4,7% requerido por los humanos

La semana pasada, Félix Warneken, Alexandra G. Rosati, de las universidades de Harvard y Yale (EE UU), publicaron los resultados de un estudio que sugiere que el germen de la capacidad para cocinar habría aparecido hace más de seis millones de años, cuando vivió el último ancestro común entre los humanos y el chimpancé, nuestro pariente más cercano. 

En un grupo de experimentos con chimpancés, mostraron que estos animales prefieren la comida cocinada a la cruda, entienden lo que sucede con la comida cruda cuando se cocina y pueden aplicar ese conocimiento en distintos contextos, y son capaces de guardar o arriesgar comida cruda a cambio de tener la oportunidad de cocinarla para comérsela después.

Este gusto por la comida cocinada y la capacidad para entender cómo se produce habría permitido que los humanos comenzasen a pasar sus alimentos por el fuego poco después de controlarlo. Pese a esta tendencia, el problema para la hipótesis de Wrangham se encuentra en la dificultad para encontrar pruebas definitivas del uso del fuego hace casi dos millones de años, cuando comenzaron los cambios que permitieron la aparición de los humanos modernos. Muchos antropólogos consideran que no existen evidencias fiables de dominio del fuego hasta hace medio millón de años, otro momento en el que se observa un salto adelante en la evolución del tamaño cerebral. Para ellos sería posible que el aumento del consumo de carne facilitase la primera revolución y la cocina de los alimentos, la segunda.

Algunos hallazgos recientes, como los realizados en la cueva de Wonderwerk, en Sudáfrica, indican, no obstante, que los humanos de hace más de un millón de años, probablemente Homo erectus, ya utilizaban el fuego, aunque no es sencillo determinar si eso significaba que eran capaces de dominarlo o mantenían fuegos obtenidos de fuentes naturales.

El fuego también facilitó el crecimiento del cerebro favoreciendo la aparición del lenguaje

Una incorporación antigua de la cocina sería una manera de explicar cómo fue posible la transformación física de los humanos que protagonizaron los erectus. La dieta más fácil de procesar habría permitido una reducción en el tamaño de los colmillos y la longitud del intestino, liberando energía para cebar un cerebro en crecimiento.

Sin embargo, el fuego no es lo único que diferencia la dieta humana de la de los chimpancés. En una época de crisis, cuando los cambios climáticos transformaron los bosques tropicales en los que vivían los ancestros humanos en regiones de sabana, se produjeron innovaciones que cambiarían el rumbo evolutivo de aquellas especies de primates. Entre otras cosas, las proteínas de origen animal ganaron espacio en la dieta, a través de la carroña y, luego, de la caza, pero en general se añadieron fuentes diversas de alimentos energéticos. El uso de herramientas, que también se empezó a generalizar en aquel tiempo, ayudaría a sustituir los grandes aparatos digestivos y el tiempo necesario para masticar la comida necesaria para sobrevivir. En un estudio publicado en PNAS, Wrangham y otros colaboradores calcularon el tiempo que los chimpancés, los humanos y algunas especies extintas pasaban cada día masticando y comiendo. Los chimpancés ocupan en estos menesteres el 48% de su tiempo frente al 4,7 estimado para los humanos. Una especie extinta como el Homo erectusempleaba el 6,1% de su tiempo a masticar y comer y los neandertales llegaban al 7%.
Esta liberación de tiempo y energía, además de facilitar cambios físicos habría tenido consecuencias sociales. Eudald Carbonell, investigador del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) y codirector de los yacimientos de Atapuerca, considera que el control del fuego y su aplicación a la cocina fue relevante para el crecimiento del cerebro humano. Sin embargo, recordando que los grandes cambios evolutivos no suelen tener una explicación única y simple, considera que el papel más relevante del fuego en la humanización “fue sobre todo la introducción del lenguaje”. En su opinión, esta herramienta con la que se construyó la sociedad surgió alrededor del fuego y fue “el lenguaje el factor fundamental que impulsó el crecimiento del cerebro”.

Tomado de: http://elpais.com/elpais/2015/06/10/ciencia/1433931634_070626.html?rel=mas


miércoles, 19 de octubre de 2016

¿Por qué si nuestro coeficiente intelectual es más alto que nunca no somos más inteligentes?

David Robson

  • 18 octubre 2016

Una persona de perfil, en una imagen que representa la idea de inteligenciaImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionSi nos falta la dimensión histórica, somos susceptibles a la manipulación.

A James Flynn le preocupa dejar el mundo en manos de la llamada generación del milenio.
Como profesor de la Universidad de Otago en Nueva Zelanda, se reúne frecuentemente con estudiantes brillantes con un enorme potencial y comprueba que muchos de ellos no están interesados en el complejo pasado del mundo que les rodea.
"Ellos tienen todas estas habilidades modernas y, sin embargo, salen de la universidad sin diferenciarse del campesino medieval que está anclado en su propio pequeño mundo", dice Flynn.
"Bueno, en realidad están anclados en un mundo mucho mayor (el mundo del presente), pero sin dimensión histórica".
El resultado, piensa, es que tenemos puntos de vista excesivamente simplistas sobre los problemas actuales, lo que nos deja expuestos a la manipulación de los políticos y los medios de comunicación.

El efecto Flynn

Me reúno con él para discutir su último libro, titulado Does your family make yousmarter? ("¿Tu familia te hace más inteligente?").
Se trata de una conversación amplia sobre los modos en que el pensamiento humano ha cambiado a través del tiempo, incluyendo un misterioso aumento en el coeficiente intelectual (el "Efecto Flynn", por el cual él es ahora más conocido) y las diversas influencias en pugna por conformar nuestro intelecto durante la vida.
A los 82 años, Flynn es ahora una figura prominente en las investigaciones sobre inteligencia. "Soy un filósofo moral que incursiona en la psicología", afirma.

Ellos tienen todas estas habilidades modernas y, sin embargo, salen de la universidad sin diferenciarse del campesino medieval que está anclado en su propio pequeño mundo"
James Flynn, filósofo, en alusión a los "millenials"

Como parte de esta investigación filosófica sobre la naturaleza de la objetividad, se encontró con las dudosas afirmaciones de que ciertas razas son intelectualmente inferiores.
Examinando la evidencia, vio que el índice promedio para todos (blancos y negros por igual) había estado aumentando constantemente alrededor de tres puntos por década. Sin embargo, pocas personas se habían percatado.
No se trataba de pequeñas y graduales mejorías. De hecho, entre 1934 y 1964 los holandeses habían ganado 20 puntos.
Sin embargo, habían sido ignorados por las mismas personas que administran las pruebas. "Esto estaba justo delante de sus narices y no lo vieron", comenta.

El papel de los genes

Los sicólogos han sabido durante mucho tiempo que nuestros genes juegan un papel en nuestra inteligencia y que su influencia sólo aumenta a medida que envejecemos.
Cuando somos muy chicos, antes de entrar a la primaria, la genética importa relativamente poco: lo que más influye es si tus padres hablan contigo, te leen y practican cosas como contar números.

Dos jovencitas tomándose un selfieImage copyrightAP
Image captionNuestros genes juegan un papel en nuestra inteligencia y su influencia sólo aumenta a medida que envejecemos.

Dos estudios sugieren que los genes representan aproximadamente el 20% de la variación en el coeficiente intelectual a esta edad.
A medida que creces y comienzas a pensar por ti mismo, sin embargo, la influencia de tus padres se desvanece.
Pasas la mayor parte de tu tiempo en la escuela y, si tienes el potencial, tu cerebro se desarrollará de acuerdo con la estimulación adicional.
Pero en general, cuando eres adulto tus genes pueden predecir aproximadamente el 80% de las diferencias entre tú y otra persona.
No obstante, el efecto Flynn era demasiado pronunciado y demasiado rápido para ser explicado por el cambio genético.

Ver a través de "lentes científicos"

Flynn y su colega William Dickens han planteado la hipótesis de que exactamente lo mismo estaba pasando a nuestra mente gracias a los cambios en las demandas cognitivas de nuestra sociedad.
Los índices de Coeficiente de Inteligencia (CI o IQ en inglés) miden cualidades tales como el vocabulario, el razonamiento espacial, la capacidad de pensar en abstracto y de reconocer categorías. En conjunto tienen el propósito de reflejar una "inteligencia general".

Un papel con una operación matemática dibujadaImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionCada vez más se enseña a los niños en las escuelas a mirar el mundo a través de unos "lentes científicos". Eso influye en el incremento del coeficiente intelectual.

Mientras a más niños se les pida ver el mundo a través de unos "lentes científicos", como tiende a ocurrir en las escuelas de países desarrollados, más altas puntuaciones tendrán, sugiere Flynn.
"La sociedad nos presenta diferentes exigencias a través del tiempo y la gente tiene que responder".
Pero no es sólo la educación; algunos investigadores han argumentado que todo nuestro mundo está diseñado para hacernos pensar de esta manera, debido a unacreciente dependencia de la tecnología.
Como consecuencia, todos nos convertimos en personas un poco mejor preparadas para pensar de manera abstracta, lo que ha conducido a un incremento de al menos 30 puntos en el CI en el último siglo.
El aumento en el coeficiente intelectual no significa tal vez que hemos incrementado nuestra capacidad intelectual, sino que estamos afinando nuestra antigua maquinaria mental para el mundo moderno, en lugar de actualizarlo por completo.
Sin embargo, Flynn sostiene que las mejorías son "sociológicamente significativas", y que reflejan cambios reales en el pensamiento.

Moldeable para siempre

Flynn lo compara con el ejercicio físico: somos moldeados por el deporte que escogemos.
"El cerebro es un músculo y un cambio en el ejercicio mental influye en el cerebro, tanto como si dejaras la natación por el levantamiento de pesas", dice.

Una imagen de rayos X de una cabeza y el cerebroImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionEl cerebro es moldeable hasta el final de la existencia.

El CI es moldeable durante toda la vida. Eso significa que las personas de edad avanzada todavía pueden mejorarlo, gracias a una mejor salud en general (que está vinculada a la inteligencia) y a carreras de más duración y más exigentes intelectualmente, que mantienen activo su cerebro durante más tiempo, frenando su declive.
El análisis de Flynn muestra que incluso unos pocos puntos de CI pueden determinar tu camino en la vida.
Para un muchacho bastante talentoso, entrar en la universidad en Estados Unidos, por ejemplo, viviendo en un hogar un poco más académico podría impulsar su puntuación en los exámenes lo suficiente como para permitirle obtener una plaza en una universidad de prestigio.
Flynn no es un derrotista: no importa nuestro entorno familiar, todos tenemos el poder para tomar nuestro desarrollo intelectual en nuestras propias manos.
Después de todo, los estudios demuestran que nuestras circunstancias actuales dan forma a nuestro actual CI más que nuestra historia pasada.

Otras formas de "mejorar el cerebro"

Le pregunto de qué otra manera podía esperar recibir una mejora en mi cerebro.
"Te puedes casar con una persona, no porque luzca como una estrella, sino porque has hallado un desafío intelectual", me aconseja. "Ella te introducirá en un mundo de las ideas y sus compañeros harán tu vida mucho más interesante".

Una niña jugando con una tabletaImage copyrightTHINKSTOCK
Image captionPuede que nos entendamos con la tecnología, pero eso no nos hace más sabios...

Lo que nos lleva de vuelta al motivo de su preocupación acerca de la Generación del Milenio.
A pesar de los aumentos en el IQ, le preocupa que no estamos comprometiendo nuestra mente de manera efectiva en los temas que importan.
"No estoy siendo sombrío, pero en realidad la principal cosa intelectual que me molesta es que los jóvenesestán leyendo menos historia y menos novelas serias de lo acostumbrado", dice, alegando que deberíamos tener conocimientos de las crisis que han delineado la historia del mundo antes de formarnos opiniones sobre la política actual.

La principal cosa intelectual que me molesta es que los jóvenes están leyendo menos historia y menos novelas serias de lo acostumbrado"
James Flynn

George Orwell, dice, trazó una realidad distópica donde el gobierno reescribe la historia para controlar y manipular a la población.
"Pero todo lo que necesita son personas sin conocimiento de la historia que luego viven en la burbuja del presente, y configurando esa burbuja el gobierno y los medios de comunicación pueden hacer lo que quieran con ellos", añade Flynn.
En otras palabras, nuestros IQ pueden haber aumentado, pero esto no nos ha hecho más sabios.
"La lectura de la literatura y la historia es lo único que va a sacar provecho del incremento del índice de inteligencia del siglo XX y hacerlo políticamente relevantes", dice Flynn.
Tomado de: http://www.bbc.com/mundo/vert-fut-37629184